Hoy tuve la oportunidad de recorrer el segundo día de la Expo Posadas Ciudad Universitaria y, una vez más, quedé sorprendida por la magnitud del evento y el entusiasmo de los estudiantes. Apenas llegué al Parque La Cascada, ya se notaba el movimiento: grupos de jóvenes entrando con sus escuelas, otros con amigos, y muchos docentes acompañando a sus alumnos en la búsqueda de su futuro académico.
Con mi cámara en mano, fui registrando algunos momentos que me parecieron únicos. Capturar las expresiones de los chicos mientras descubrían nuevas carreras fue tan enriquecedor como escuchar sus voces.
Entrevisté a alumnos de diferentes colegios que compartieron sus expectativas. Algunos estaban decididos por áreas como la abogacía, la arquitectura o la educación física; otros todavía estaban explorando, pero coincidían en que la Expo es una gran ayuda para orientarse. Lo que más me llamó la atención fue el entusiasmo con el que hablaban: se notaba que, más allá de los nervios por elegir, sentían que tenían opciones reales y cercanas.
También conversé con coordinadores y responsables de stands, quienes destacaron no solo la diversidad de carreras disponibles, sino también el diálogo que se genera entre estudiantes y universitarios. Muchos valoran el nuevo Espacio Vocacional, donde psicólogos y psicopedagogos acompañan a los jóvenes en este proceso de decisión tan importante.
Personalmente, me detuve nuevamente en el stand del Instituto Antonio Ruiz de Montoya, en la carrera de Artística, un espacio que siempre me atrae por mi afinidad con el arte. Allí charlé con los responsables sobre las propuestas educativas y sobre cómo las disciplinas artísticas están ganando cada vez más lugar en el ámbito universitario.
El ambiente festivo, las charlas, las presentaciones culturales y el intercambio con tantos jóvenes me dejaron una sensación muy positiva. La Expo no solo muestra la oferta académica de Posadas, sino que reafirma a la ciudad como un polo educativo regional, abierto a los estudiantes de Misiones y provincias vecinas.
Salir con imágenes propias, entrevistas y reflexiones me permitió vivir la experiencia de otra manera: más cercana, más personal y, sobre todo, más esperanzadora.

